
Consumida entre tantas dudas, entre tantos pensamientos difusos.
Te busco y solo te encuentro en sueños, en los que puedo abrazarte, acariciarte e inluso besarte.
Duele despertar después del gozo y no encontrarte en la realidad, y buscarte y ver que ya no existo para ti.
Mi vida se ha consumido en un millón de estrellas que se deslizan por mi rostro, y tú no te das cuenta.
Tan ciego y tan astuto, que juegas conmigo como si fuera una muñeca de cristal.
Y lo peor de todo, es que regalaría mi corazón por darte una nueva oportunidad sabiendo aún, que me volverás a lastimar.
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